Entre la luz y la oscuridad de las 6:30 de la mañana, escuché un aleteo justo de lado exterior del cristal de mi ventana vaporizada por el calor interior de mi habitación y el invierno incrustado en las moléculas vidriosas. El sonido fue mi despertador, - lo que nunca hago en invierno cuando me envuelvo entre mis cobijitas algodonadas para no sentir el frío – , me levanté casi cayéndome porque no había despertado del todo bien, y cuando abrí la cortina, estaba un Colibrí, se quedó modelándome sus cuatro flancos coloridos, hasta quedar de frente a mí, lo que hice fue sonreír y disfrutar su esporádica presencia, se postró en vuelo por un ratito más y después se fue hacia el sur, con rumbo al viento matutino en la ciudad y no, no era un sueño, lo supe cuando sentí en la planta de mis pies, el piso frío.
En la época prehispánica los colibríes eran considerados como la personificación de los guerreros muertos, ya fuera en combate, en la piedra gladiatoria o sobre el altar de sacrificio. Se creía que quienes habían fallecido en estas circunstancias pasaban a formar parte del radiante cortejo que durante cuatro años acompañaba al Sol en su diario recorrido diurno; después de cumplida su honrosa misión, los guerreros retornaban a la tierra convertidos en esas pequeñas aves, cuyas plumas de color metálico brillaban, según se creía, por la cercanía que habían tenido con el Sol.
1 comentario:
Que los malos estén solos,
Los muy buenitos mirando
Y nosotros festejando. CJS in NYC
Esta sumatoria de gerundios se me ocurrió porque no se me ocurría nada, podría no haber escrito nada, pero como se vienen las fiestas, codiciaba que recibieran al menos un saludo todos aquellos que me generaron sentimientos positivos durante el año que se diluye.
¡El año ya está perdido! Tratar de hacer concreciones en los últimos días es inútil, por eso esa sucesión de los festejos, para que el alcohol y la comida nublen el desenfreno de aquellos por terminar lo pendiente.
Pero a no desesperar, la tierra es redonda y nadie caerá al abismo después del mar. Solo hay que sosegarse, ablandar el cuerpo y el espíritu y permitir a los días que nos lleven por caminos llenos de PAZ.
Porque PAZ necesitamos todos luego de un año agitado, PAZ para conversar sin tiempo, PAZ para hacer las compras, PAZ para acordarnos de todos los que queremos acordarnos, PAZ para hacer el famoso balance, PAZ para decidir donde y como festejar, PAZ para soportar las ansiedades de los mas chicos, PAZ para poder plantear los cambios necesarios, PAZ para asumir las culpas y perdonarse, PAZ para putear con fundamento, PAZ para aprovechar las caricias y cuidados de los que nos quieren mucho, PAZ para dedicarnos a darlas, PAZ para escuchar una canción, PAZ para leer libros, PAZ para divertirnos, PAZ para estar tristes, PAZ para crear y PAZ para tratar de ser un poco más felices.
De esta manera me despido hasta el año que viene, que la pasen muy pero muy bonito, yo trataré de hacer lo mismo.
Cruz J. Saubidet
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