Es recurrente ver por las calles del centro histórico de la capital queretana, a unos duendecillos que rondan los restaurantes y cafecitos pidiendo un peso “para un taco”, son otomíes, la mayoría provienen de Santiago Mexquititlán. Sus papás viajan a la ciudad en esta época, algunos a vender artesanías y otros más a dormir en las calles, porque saben que las personas les llevarán regalos, comida y ropa, y lo ven de cierta forma como una ganancia, aunque por las noches su cuerpo esté a punto de entrar en hipotermia, finalmente ellos qué, ya vivieron. Lo lamentable es que explotan a estos pequeñitos y son los que la mayoría de las veces les llevan las monedas para “el pan de cada día”… ¿este es el México del cambio?… ¡la manga!.
diciembre 13, 2006
"Me das un peso para un taco"...
*:Alter - Focus:*
Es recurrente ver por las calles del centro histórico de la capital queretana, a unos duendecillos que rondan los restaurantes y cafecitos pidiendo un peso “para un taco”, son otomíes, la mayoría provienen de Santiago Mexquititlán. Sus papás viajan a la ciudad en esta época, algunos a vender artesanías y otros más a dormir en las calles, porque saben que las personas les llevarán regalos, comida y ropa, y lo ven de cierta forma como una ganancia, aunque por las noches su cuerpo esté a punto de entrar en hipotermia, finalmente ellos qué, ya vivieron. Lo lamentable es que explotan a estos pequeñitos y son los que la mayoría de las veces les llevan las monedas para “el pan de cada día”… ¿este es el México del cambio?… ¡la manga!.
Es recurrente ver por las calles del centro histórico de la capital queretana, a unos duendecillos que rondan los restaurantes y cafecitos pidiendo un peso “para un taco”, son otomíes, la mayoría provienen de Santiago Mexquititlán. Sus papás viajan a la ciudad en esta época, algunos a vender artesanías y otros más a dormir en las calles, porque saben que las personas les llevarán regalos, comida y ropa, y lo ven de cierta forma como una ganancia, aunque por las noches su cuerpo esté a punto de entrar en hipotermia, finalmente ellos qué, ya vivieron. Lo lamentable es que explotan a estos pequeñitos y son los que la mayoría de las veces les llevan las monedas para “el pan de cada día”… ¿este es el México del cambio?… ¡la manga!.
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1 comentario:
Éste es el México de toda la vida, más bien.
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