junio 18, 2006

Niños que alimentan el alma...

*:Alter - Focus:*

A veces vivimos tan encerrados en nuestro mundito que no nos damos cuenta de que existimos en un “todo” conformado por varias partes y seres que si están en él, es por alguna razón, aunque siempre he creído que todo es para alimentarnos de aprendizaje, no obstante, como mutantes a cyborgs – en esta era -, me parece que estamos perdiendo la sensibilidad. Tuve la oportunidad de visitar una Casa Hogar, - como parte de mi seguimiento a un candidato – en donde se atienden a niños con capacidades diferentes, la mayoría han sido abandonados por su padres, aunque otros, de recibir tantos golpes, han sido dañados en su desarrollo normal. Como es obvio, existen desde los que te abrazan por necesidad de cariño, hasta el que te jala el cabello, tal vez por el resentimiento contenido o bien como un acto reflejo para llamar tu atención. Este día recibí más de lo que esperaba, una abrazo en la cintura que me dio un pequeñito que tiene síndrome de down que se llama Miguel, me acompañó un buen rato y me contó muchas cosas, luego la mano de otro pequeñito me jaló y me atendía ante las preguntas que le hacía, aunque luego se perdía en el limbo, luego me enteré que era autista, y la mano de una niña de ojos azules intensos, me saludó mientras me sonreía como buscando en mí algo que reconocer, aunque se quedó quieta cuando como espejo respondí a su lenguaje no verbal. Lo más impresionante que pude ver en este lugar, es a un niño sin ojos, otro quemado, a otro con sus muñecas pequeñas como las de un bebé debido a que sus papás lo mantuvieron amarrado por muchos años, y por lo cual no se le desarrollaron. Dentro de la institución que por más limpia que pueda estar, me pareció rebasada en capacidad, me pregunté varias veces si la gente que corría allá afuera se daba cuenta de la necesidad de cariño que tienen estos pequeños, o si de verdad sabían que ellos estaban ahí, porque creo que a mí se me había olvidado… lo más lamentable es que no tienen la culpa de haber nacido, ni siquiera de que sus papás no los quieran, y mucho menos de que sea complicado incorporarlos a una sociedad que está acostumbrada a “lo normal”, porque así no enseñaron que era, y porque si algo atenta a este escenario, entonces mejor se esconde, no se enseña, te deshaces de ello… como creo que pasa con estos niños en esa casa hogar… ellos necesitan amor, creo que es lo único que piden a gritos en el brillo de sus ojitos. Solo les recuerdo que el 10 por ciento de la población nace con una capacidad diferente, y todos somos sujetos a padecerla en algún momento ante algún incidente de riesgo.-

1 comentario:

Anónimo dijo...

No me extraña nada que tú si te des cuenta de estas cosas que olvidamos los superficiales. Por algo Dios te dio ese corazonzote, para que a los que lo tenemos pequeño veamos que hay más en esta vida.