Luego del encendido del arbolillo de navidad, nos dirigimos a la exposición de uno de los dos mejores pintores catalanes, Santiago Carbonell, quien radica en Querétaro desde hace varios años. En Museo Regional, se reunieron cerca de 800 personas de la elite artistica local y extranjera. Al llegar a este recintol, fui recibida por unos monjes tibetanos quienes en un ritual de mantras y cánticos espirituales, proporcionaron a Carbonell de energía armónica para un buen resultado de sus lienzos vivientes y estigmatizados, y aunque no lo ví, imagine la escena que me contó un amigo al llegar. 
Entrando al patio central de esta casona barroca, me perdí entre el murmullo de los presentes y la caída del agua de la fuente central en la búsqueda de mis compañeros reporteritos. Sin embargo no pude entrar a la sala "De profundis" porque es pequeña y prefiero esperar un mejor momento para degustar del trabajo de Santiago con tiempo y tranquilidad... y ahí se quedaron a la espera de su turno los fieles seguidores del artista, conviviendo entre vino tinto y espumoso.




































