*:Alter - Focus:*
Últimamente extraño y he aprendido este estado. Es una constante en el sube y baja de la existencia de los días, de las tardes, de las inacabadas noches estrelladas, nubladas y enlluviadas. La constante llegada feliz y la partida desgarradora se hace presente como un fantasma que agota cada suspiro de confianza. Las preguntas se han volcado más allá de la razón, se diluyen entre las venas que ya no quieren hacer palpitar al corazón. Pensar, ya no es la medicina exacta para superar los bloques en el camino. Cada danza por este tiempo, es un suplicio sofocador por momentos. Habrá que encontrarle a extrañar, el sentimiento más cercano al placer, para superar, para avivar las esperanzas apagadas por el agitado viento, que inestable, juega con encender y agotar la llama de luz, esa vitamina enloquecedora que tonifica el oxígeno que permite levantar el alma a cada rocío en la alborada.
Escena final, es como ese noche en que partiste...
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No cabe duda que la vida de los mexicanos es una telenovela: Tragedia y comedia se combinan como dicen algunos escritores nacionales. A pesar de las desgracias; la atención se enfoca en cuestiones que nada tienen que ver con satisfacer las necesidades más apremiantes que se tienen en este México tan lleno de vida, tristeza, temor y muerte.
Hemos visto recientemente como es que los medios de comunicación son la ventana de la "realidad" que muchos mexicanos -que no son todos- quieren palpar como la esencia de lo que son. El caso del artista Kalimba, ha demostrado lo alejados que estamos de ser los ciudadados quienes dictemos la agenda de prioridades para nuestro beneficio, y la felicidad llega a través del beneficio del otro, que nada tiene que ver con ser solidarios, más bien parecemos los tiranos de nuestras propias desgracias.
En la ventana contigua, conviviven las muertes de millones de inocentes a manos de la pobreza, de una guerra contra el narcotráfico, que a pesar de ser convocada por el señor Presidente, no es asumida como propia. Lo escuchamos diciendo que lo más probable es que no se va a ganar, que son los Embajadores y ahora los Legisladores quienes tienen que luchar por cambiar la imagen de nuestro país al exterior, cuando es obvio que no se puede hablar de una escena que no existe.
Pero las marchas son para convocar la liberación de un artista, mientras que en Egipto y Túnez, la sociedad luha por derrrocar a sus Gobiernos autoritarios. Las causas son distintas, es cierto, pero hago referencia a la conciencia colectiva que los lleva a buscar una salida común para procurar un mejor entorno, cuando en este país, las fans se levantan temprano para estar gritando apoyo a un cantante del que no saben más que de su imagen como tal, sus canciones y sus apariciones públicas.
Madrugar, no es para que Dios ayude -como dice el dicho-, para conseguir trabajo, para ser más productivos o mejores, porque lo que se percibe con este caso, es que la conciencia no alcanza para ver que hoy la pobreza y la falta de educación, nos ha hecho confrontarnos con nosotros mismos y nos ha impedido exigir y hacer entender a nuestros gobernantes cual es ese mundo mejor en el que queremos vivir. Ellos saben que queremos estar mejor, lo malo es que no les hemos dicho cómo, les dejamos a ellos esa decisión, cuando quizás, a pesar de sus buenas intenciones, no comprenden las carencias reales que hoy tenemos.
Dan miedo los medios de comunicación, por la manera en que también se han prestado o vendido, para manipular las decisiones legales, y lo peor, es que los vemos litigando sobre asuntos particulares-públicos, en los que el Derecho sería el único elemento para determinar cuando se cumple o se incumple la Ley. Ni siquiera se ocupan de educar a sus espectadores, sino de marcar en ellos una tendencia subjetiva.
Es más, se han convertido en jueces del pasado de las personas y sin reparo, es el que consideran para determinar su presente, sin conocer fielmente absolutamente nada de su esencia. Y a pesar de saber que tienen intereses específicos en manejar los asuntos que venden y no los que son realmente de interés público, se dicen portadores de "la verdad".
En estos días de espera en casa, en los que he tenido la oportunidad de estar al tanto de este tema -porque es de lo único que hablaban por más de media hora en los programas televisivos-, me doy cuenta de que algunos mexicanos carecen de capacidad analítica para identificar su realidad. Esto impide que podamos llegar al cambio que necesita nuestro país.
Estoy en contra de salir a las calles para gritar nuestras inconformidades para exigir, pero el enfoque de las preocupaciones están desorientadas. La gente muere allá afuera. Perece de pobreza, de falta de trabajo, por injusticias, a manos del crimen organizado, el narcotráfico y las drogas. ¿De verdad, nadie se da cuenta de ésto?
Lo más decepcionante es que los medios de comunicación -a los que yo pertenezco-, hacen de nuestra vida, un escenario teatral irreal, una tragicomedia que se cree como auténtica y al ser el primer entretenimiento de los mexicanos, eso es lo que se cree.
A los poderesos no les interesa cambiar esa percepción. Concluyo aunque me rehuso a mantenerlo, en que es cierto entonces, que por algunos inconscientes, nos merecemos la vida que tenemos.
Estamos fritos...
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Sin duda, quedan las marcas del tiempo donde conviven los daños, sentimientos, alegrías y un sin fin de emociones. Hay seres que adormecidos por su dolor, permanecen distantes y aletargados, pero al final van pausados hacia un destino, que no siempre es final, a veces son reinicios de la siguiente iluminación. Pero hay quienes no dejan de ir hacia lo siguiente, a pesar de los palos, con la luz en sus pupilas que les ayudan a avizorar hasta los obstáculos mínimos. Nadie sabe qué viene, aunque las conductas indiquen ciertas causalidades. No sabemos si en un segundo algo nos hará llorar, sonreír, temer, esperar, maravillar o tropezar. Sólo tenemos nuestra esencia inquebrantable para estar aquí, en este mundo inquieto, azaroso y lleno de retos en el que por alguna razón, aún, permanecemos ¿durmiendo? ¿despiertos?In my place sigo esperando con Coldplay
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Dicen que se acaba y no vuelve, pero creo que se queda y permanece. Los días incontables de la vida, son como los cimientos que forman como arena, la base en donde se escribe la esencia de lo que somos. Imborrable porque existe, aunque el olvido se empeñe en ser el corrector de lo que no queremos ser. Sin embargo, cuando la brújula pierde su norte o su sur, volver a los rastros entre las dunas, se encuentra la ruta esperada e inesperada. Por más que corramos y huyamos, incluso, de nosotros mismos, hay secuencias que serán inesquivables, y aunque retardemos su encuentro, en algún momento estarán frente nuestro. Las esperas tienen un sentido metafísico: “llegan en su momento” y también “se van porque no nos corresponden”. La sabia lógica y la locura exacta, justifican el punto medio, el equilibrio que escasea la mayoría del tiempo, no obstante llega la coordenada en la que establecerse entre nubes, parece un sueño increíble. Ahí se sana, se vuelve a creer y quizás confiar, con las reservas de la experiencia. Hoy que parto a otro lugar, recordé a través de Unravel de Bjork.
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Que esta vez no se borren los recuerdos. Que se queden los buenos, para llenar de energía las baterías del alma. Hoy el olvido no es requerido. Rememorar es necesario para sentirse vivo, fortalecido y experimentado. Que no se vayan las reminiscencias que evocan las historias escritas en esas hojas añejas que huelen a esperanza no invocada, que se queda y no se va por necia. Tal vez sean días optimistas y el mañana tenga jaqueca y prefiera encerrar todo en las ramas secas de los árboles del olvido, entre el desierto de los silencios, entre ese aire seco que quema las mejillas de por sí ya deshidratadas. No relegar, sino dejar hasta en los genes esas ganas de ser, para existir, aunque el polvo nos recuerde que se queda en la espera de nuestras cenizas. Don´t Panic de Coldplay me recuerda que vivo en un mundo hermoso, lleno de personas maravillosas.
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Todos estamos llenos de pasado, presente y cada día que pasa, al vaciarnos de esos tiempos, el futuro se evapora en nuestra aura, modificándola de color constantemente, afirmando cada uno de nuestros pasos y quizás haciendo tropezar entre la realidad que agrieta el camino. Eso es lo que somos, lo que nos hace ser es el diario respirar, mirar, tocar, pensar, proyectar y decidir. Y nada es un imprevisto, más bien, la historia está contada, se modifica en la medida en que nuestras ganas crean esencia mágica para lograr cosas impensables. Cada momento es aprendizaje. Los ruidos nos recuerdan como siente nuestro entorno, los colores, como se transforma, la luz y la oscuridad, son la dualidad que nos indica como complementamos nuestra existencia, pero el silencio, aunque parezca aterrador, es donde gestamos las mejores creaciones de nuestra vida. El ahora es generoso, aunque haya presentado retos impensables, casi imposibles, lastimeros y llenos de llagas dolorosas con las que parecía que no se podía avanzar. Sin embargo, a lo largo de este andar, el alma se ha fortalecido de vibraciones nobles, leales, ligeras y explosivas que permiten salir del fango más oculto, profundo, y escabroso. Hoy existe luz, vapor aromático que permite sentir como se llenan los pulmones de oxígeno. Los pasos parecen levitar y las proyecciones siempre indican un gran tramo por recorrer sin el temor, porque en lo aprendido habita la calma y la experiencia como guías. Lo siguiente es desconocido, pero es esperado con mucho amor, porque desde ahí surgió, desde este corazón imperfecto, pero honesto. The Child Us de Enigma, recuerda la fuerza de cuando creer es cotidiano, de cuando la esperanza ilumina nuestras miradas, aún en las noches sin luna.
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Las palabras están pegadas detrás de la ventada agotada de recibir tanta lluvia del verano. Entre racimos de brisa, los hilos acuosos se convertirán en hielo, como el silencio de los últimos tiempos.Ahora, titiritarán hasta el otro verano, por lo menos para atraer al sol de la próxima temporada, que ha insistido en ignorar la presencia de las palabras contagiadas de tristeza.Están mudas, agobiadas, cansadas en la espera eterna de un astro que imperioso, ni siquiera vuelve su mirada por el rabillo, ni para advertir cualquier imprevisto.Se ha olvidado de la humedad que le produce el vapor, cuando las deshace la lluvia entre los cristales, entre los ríos, mares y océanos.Mientras ellas, entre el frío y ventoso invierno, observan y callan, piensan y analizan, consideran, pero siempre le recuerdan entre sonrisas, suspiros y quedos acompañados.Me eliminas, me dice Nick Cave al oído en esta tarde helada y airosa. Me deshace los huesos sus versos con: Shoot Me Down
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Era como un juego de niños. El tacto degustaba del mapeo corpóreo. Frío, tibio y ardiente. Esas noches. Los días. Por el auricular cuestiones sabias y racionales. El sol ocultaba pensamientos elevados y entonces, sentían. No era sueño. Tan real como el frío invierno que, adelantado, pregunta por esos pasajes ¿extraviados? ¿escondidos? ¿robados? ¿borrados? ¿resguardados? ¿analizados? No han sido olvidados. La estela del otoño murmura su memoria en alguna canción, rincón, expresión y obviedad que a veces la vida da, para pensar y continuar.
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No recordaba la pasión por mis letras, que realmente son expresiones del alma. Hoy hurgue entre esos escritos preciados que guardo con suma devoción. Un momento permitió recuperarme en esos párrafos elaborados desde las entrañas. Hace meses que el silencio impregnó mi mente, la enfrío de vaciedad. Muchas cosas han pasado, muchas he dejado igual, para escalar el siguiente peldaño. Mi vida es otra. La espera no ha sido alentadora, sin embargo, la vida me ha dado más y sigue rebelando escenarios complejos por descubrir. Tal parece que este chip de búsqueda impide detenerme. Sigo caminando al frente, a pesar de los sentimientos encontrados recientes, de esos que a veces se quedan circulando en las heridas, hasta convertirlas en gordas cicatrices y que al fin, aunque dejan la marca de por vida, terminan por ser aprendizaje. Nada es sencillo, tampoco para siempre. El sello natal, gobierna mis acciones y más aún, las decisiones. El enfrentar, me cuestiona sobre las decisiones y concreciones que debo asumir. Parece que encuentro entre las hojas que desprende el otoño, una nueva luz que guía un camino definido, aunque a través del rabillo de mis pupilas, los recovecos me indagan el encontrar. Lo que sigue es, aunque no anticipe formas, porque el reto es configurar.No he vuelto, estoy en otra etapa…
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A pesar de todo y de nada, lo suficiente resulta lo contrario y nada acompleta. Los pasajes de la vida parecen acuarelas poéticas, otras un cuento acompasado de colores y sonidos armónicos, fábulas lúgubres que quedan en la irrealidad, ante la idea de que la luz del otro medio día le cambiará el sabor ahielado. Pero cada capítulo avanza y llegan los momentos de decisión, los que ubican al ser en el camino que a veces pensó lejano o que simplemente no llegaría. Lo incierto se convierte en un holograma que se palpa y que tiene temperatura que anticipa el siguiente conteo. Cambia. Todo se transforma en cada pestañeo pausado, acelerado, en sueños o despiertos. Esta historia se complementa con una nueva, con letras que escribirán las hojas en blanco. Con el paso de los soles y las lunas, adquirirá otros olores, sabores y destellos o soledades. Lhasa me recuerda que "extraño" pero continúo con when do you go