Vivir ahí, para olvidar, volver a creer quizá…
"Algo contigo" un eco de mi alma... inolvidable...
"Algo contigo" un eco de mi alma... inolvidable...
Los pilares de las verdades se desmoronan tan altas y complejas, como las confusiones entre varias lenguas en la torre de Babel. La palabra amor, ha cobrado significado importante al presente, entre las hojas de los libros que esperaron pacientes para poder entregarlo en sus manos vacías, que hacía poco que se comenzaban a agrietar de dolores.
No es de ahora que comprendo lo que alguna vez leí en Julio Cortázar: “los libros van siendo el único lugar de casa donde todavía se puede estar tranquilo”, porque llevo días buscando sosiego a toda la rapidez con que algunos acontecimientos han llenado de dolor, las páginas en las que escribo mis días.Fotos: Ana Soria
Miraba el horizonte entre las pausas de su lectura, cuando el ruido citadino, a pesar de su encierro, se escuchaba insistente en la distancia. Al salir de entre las páginas y la voz del narrador, muchos capítulos le recordaban esa realidad de ficción, por lo increíble que parecían los episodios a su paso.
de irse sin volver su mirada hacia ese espacio de confort que comienza a cuestionarle.
Y tal como dice Coldplay en Speed of Sound, quisiera que entendieras desde dónde comenzamos, pero creo que no te has dado cuenta. Sé la historia, de cada capítulo, a cada pluma, a cada letra.
Nada es similar a lo que se siente cuando está, cuando se ve, cuando se respira, cuando se escucha. Y parece que los minutos son más lentos cuando su ausencia le dice a las sábanas que a la derecha, cualquier movimiento resultará helado. Pero los minutos se consumen como una hoguera, lento y rápido a la vez.
Si el recuento de la historia nos previniera de lo que sucederá a continuación, perderíamos el significado de la sorpresa, y si los susurros del viento nos anticiparan lo que sigue en el próximo camino, puede ser que ni siquiera nos atreviéramos a darlo, o correríamos para alcanzarlo más rápido.
Hace frío en todas las cosas. En la guarida del edredón y en los sueños; la respiración es armoniosa para su soledad, o la compañía que palpita afanosamente. Equilibrio que gesta la atmósfera de un escritor. A veces se siente parte de una novela. Nada es real, sólo ficción. Sea cual sea el origen de la historia, de su cuerpo helado, ojos indagantes y brillantes. Esa mente inquieta, agradece a la pluma cada letra impresa. Corre de un lugar a otro, va y regresa, siempre sabe a donde quiere ir. Parecía un extravío esa posibilidad. Ahora recibe con agradecimiento y se visualiza en la siguiente página. De pronto el ángulo del desenlace no es de noventa sino de ciento ochenta grados, pero se asegurará de que la brújula apuntará hacia otro destino. No tiene tiempo para el miedo, más si para la duda. La cautela tal vez se incruste en alguno de los pasajes que todavía serán parte de su ahora.