Alejado y cerca a la vez, impensable y predecible también, pero con la raíz firme en tus cavilaciones que se asemejan a las leyendas, cuentos, teorías, fragmentos encerrados entre sentimientos, como en los niveles de una biblioteca. Disperso desde dónde observas y concluyes en escenarios atinados, errados también. Impenetrable en ocasiones y otras tan ligero, difuminado en las moléculas del tiempo, casi como el vapor en la primavera pluviosa.
Caes como la lluvia al pasto y a veces retoña una flor en el jardín, otras, un desierto sin oasis, una complejidad constante a desfragmentar, que no es entender porque eres esencia dual.
Una mirada viajera, un tacto tembloroso, un aliento fresco y cálido, una mente elaborada y un corazón que late y duerme, un despertar casi a la vez y un pensamiento concomitante a pesar de estar y no.
Un flamenquito lindo con Chambao-Será, cuando buscamos y no encontramos, a pesar de que seguramente está del otro lado de los temores.
