A veces es bueno fugarse del entorno inmediato, para perderse en el oxigeno de otros árboles y entonces identificar los verdaderos motivos de la existencia o bien, solo para despejar la mente de las obligaciones diarias, que como periodista siempre hay una exigencia distinta a cada clik de la manecilla loca del reloj acelerado.Real de Catorce fue el paradero ideal para escuchar el murmullo del viento, los últimos refilones del viento invernal para despertar la piel. Aquí con mis amigas, ahí donde el sol provocaba a nuestras almas entre las sombras.












Les dejo a Chambao y dibujo en el aire, un gran respiro para los recuerdos olvidados.
Fotos: Estrella Álvarez y Ana Soria



