No me gusta extrañar los dolorosos recuerdos, porque pesan más, que el identificar en este entorno, todo aquello que no deseo, lo que quiero, lo que hago, lo que logro, lo que todavía tengo pendiente.
Prefiero ahora, recoger mi energía olvidada en algunos recovecos de este planeta cambiante, a punto del ¡boom!.
Requiero recargar al mutismo con más creatividad, con menos inercias a la vereda que mantiene el cangrejo.
Me preguntaron por qué abro los brazos mientras converso, por qué camino en las puntas de mi esqueleto. Respondo: “porque vuelo”. Aunque estén zurcidas las alas, son esplendorosamente fuertes para lograrlo.
Me gustan las noches como hoy, cuando la música en mis oídos inspira mi alma para poder escribir, cuando el gris del cielo hace vulnerable mis sentidos y entonces percibo, siento más, cada vez más, como no quería y como ahora, no puedo dejar de hacerlo.
Foto: Ana Soria
2 comentarios:
muy buena forma de describir
Pues bienvenida al despertar de las letras mi querida Anie, ya las extrañamos, pero la muerte de la inspiración se da de un momento a otro, hay quienes necesitan la musa, hay quienes no, lo importante es que ya estás de regreso, pero noto luminosidad en lo que escribes, es un tanto diferente a la melancolía que noto en tus escritos un año atrás y eso me da mucho gusto.
Me encontré con un cuentito de Murakami, con el que me acordé mucho de ti y lo que nos platicabas a Yekka y a mí la semana pasada, te lo mandé completo a tu correo, empieza así: "una bella mañana de abril, me crucé con la chica cien por ciento perfecta en una callecita muy concurrida del barrio de Harajuku. Para ser franco, no era tan bonita.
A veces nos pesa mucho no estar cerca para platicar tanto contigo, eso de las cuotas telefónicas no ayudan mucho, pero hay tiempo cuando te visitemos con el Mak también y ya recordaremos nuestras estancias prolongadas entre el café y los tabacos mentolados, descifraremos la existencia mi pequeña hada.
Hasta entonces, no dejes de escribir, ni de tomar fotos, pues queremos ver esos registros que tanto extrañaste tirar.
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