El principio del camino es largo, la espesura de las posibilidades empañan la visión. No se alcanza a ver, ni siquiera a escuchar, sin embargo, existe una insistencia armoniosa por re-comenzar, lejos, donde los rostros desconocidos impliquen un gran reto por descifrarles, donde nada implique los recuerdos que nos cortaron los últimos suspiros. Allá donde sea posible recobrar el significado del ser, con todos sus lacras, benevolencias donde las palabras broten desde las entrañas y revienten todos los sentimientos extinguidos por la hecatombe de la costumbre. Prepararse para fugarse, es un buen brebaje contra el agnosticismo que convierte a cualquiera en cenizas oscuras, decadentes, que incluso ni el soplo de la divinidad puede volver a hacer volar.noviembre 17, 2008
Re-comienzo…
*:Alter - Focus:*
El principio del camino es largo, la espesura de las posibilidades empañan la visión. No se alcanza a ver, ni siquiera a escuchar, sin embargo, existe una insistencia armoniosa por re-comenzar, lejos, donde los rostros desconocidos impliquen un gran reto por descifrarles, donde nada implique los recuerdos que nos cortaron los últimos suspiros. Allá donde sea posible recobrar el significado del ser, con todos sus lacras, benevolencias donde las palabras broten desde las entrañas y revienten todos los sentimientos extinguidos por la hecatombe de la costumbre. Prepararse para fugarse, es un buen brebaje contra el agnosticismo que convierte a cualquiera en cenizas oscuras, decadentes, que incluso ni el soplo de la divinidad puede volver a hacer volar.
El principio del camino es largo, la espesura de las posibilidades empañan la visión. No se alcanza a ver, ni siquiera a escuchar, sin embargo, existe una insistencia armoniosa por re-comenzar, lejos, donde los rostros desconocidos impliquen un gran reto por descifrarles, donde nada implique los recuerdos que nos cortaron los últimos suspiros. Allá donde sea posible recobrar el significado del ser, con todos sus lacras, benevolencias donde las palabras broten desde las entrañas y revienten todos los sentimientos extinguidos por la hecatombe de la costumbre. Prepararse para fugarse, es un buen brebaje contra el agnosticismo que convierte a cualquiera en cenizas oscuras, decadentes, que incluso ni el soplo de la divinidad puede volver a hacer volar.
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1 comentario:
Los dolores del cambio, la metamorfósis de la mente y del ser.
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