febrero 12, 2008

Otra cinta oscura de Burton…

*:Alter - Focus:*

No lo denominaría demoníaco o sádico como lo han calificado, las ojeras del Barbero, protagonista de la reciente cinta de Tim Burton, me remiten al resentimiento humano, a la falta de amor y a la pérdida.

Sweeney Todd tiene una adaptación de la comedia musical del mitológico Stephen Sondheim, combinado con el clásico concepto oscuro del cineasta, y una formidable mancuerna con Johnny Deep. Él a través de Benjamin Barker representa en París actos de venganza, como el hombre enamorado que es arrebatado de su núcleo familiar.

La historia encaja perfectamente en el típico clima de invierno de esta ciudad europea, a través de la pantalla se puede percibir el frío, con el gris de la escenografía, la ausencia de luz y personajes decadentes – en su mayoría -.

Tiene un error de secuencia grave, pero que el director supo justificarlo muy bien – no les digo cual porque no tendría chiste, si es que no la han visto -.

Lo único que les puedo anticipar a los hematofóbicos, es que no la vean porque la sangre brota en exceso, me acordé de la película Kill Bill de Quentin Tarantino, – aunque no es de colores, sino de un carmesí intenso -.

Irónicamente varios parisinos incurren en canibalismo sin darse cuenta, cuando deleitan el paladar comiendo empanadas de carne humana.
El barbero se ve envuelto en un desenlace romántico pero muy extremo, parecido al de Romeo y Julieta.

En esta fábula que tiene más de 200 años, Sweeney Todd era un asesino en serie, su cómplice hacía las empanadas de carne con los cadáveres de las víctimas.

Se ha dicho que se trata de una leyenda basada en hechos reales, sin embargo no está comprobado. De acuerdo al cuento, Todd fue procesado por sus crímenes en el Old Bailey y fue condenado a la horca Tyburn en enero de 1802 frente a una gran multitud.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pero era en Londres la historia no en Parìs!

Saludos.