marzo 22, 2007

Por ningún lado…

*:Alter - Focus:*

Existen los días en que todo se ilumina, otros en los que tan sólo levantar el párpado izquierdo hacia la luz de la ventana cuesta tanto, como si una tonelada lo obligara a no inquietarse. Hay mañanas en las que salir a oxigenar los pulmones significa el impulso para zanjar la noche; también hay otras en las que el contacto del sol con la piel, achicharra los sentidos. Las tardes ácidas que muestran la gama colorida de la vida en la bóveda celeste nos convierte en alguno de sus tonos y entonces trascendemos hacia el color iluminado de los astros, pero llegan aquellas en las que respirar resulta un colapso para el corazón palpitante de escenarios. Las noches llenas de sueños, o de lágrimas que brotan después de mantenerlas encerradas por horas o quizás por días. Inestables, quizás por designación ¿innata, genética, astrológica, porque se nos pega la gana?. Duales como el sol a la luna, como la luz a la oscuridad, como la felicidad a la tristeza. Llenos de magia y de nostalgia, de un lado hacia otro, perdidos y recuperados a la vez.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

al ver esa imagen deforme, es como una proyección hacia momento en que nos sentimos de esa manera, y el complemento de las letras, encuadran lo que en realidad somos.

Sensible como siempre Anie.

YuguruNa dijo...

Creo que el secreto es saber digerir los momentos, la melancolía es tan mágica y sublime como la alegría, sazonan nuestra a veces insipida vida.

Agradezco tu comentario.

Saludos