abril 06, 2006

La música es el baile de los sonidos, cuando bailas permites el movimiento de la música...

*:Alter - Focus:*

La quietud y el silencio absoluto, no existen, todo lo que nos rodea tiene movimiento, por lo tanto goza de una vibración capaz de producir sonido. El movimiento corporal de las personas, es el lenguaje que determina su expresión particular. Sin el movimiento el ser humano no podría percibir ni crear música. ¡Que bueno que no sea así!.

La música es movimiento retenido y la retención le da vida y expresión a los sonidos, mismos que son proyectados en el espacio en donde nos permiten reconocer su esencia, cabe aclarar que los sentidos en el ser humano, son la frontera entre el “yo” y el “mundo exterior” y al tratar de entender el funcionamiento de los órganos corporales expuestos al sonido, percibe los movimientos rítmicos que su cuerpo proyecta ante el estímulo auditivo.

Al conjuntar la música y el movimiento, o viceversa, deviene el impulso rítmico en el cuerpo, el cuál se hace presente mediante movimientos, por ejemplo, al golpear el piso con las puntas o talones de los pies al compás del sonido, o haciendo movimientos con la cabeza, la cadera, chasqueando los dedos, o golpeando objetos cercanos con las manos, lo cuál es evidentemente la génesis del baile.

Así el cuerpo se transforma en el instrumento de la expresión coreográfica, y el movimiento en el medio por el cuál muestra vitalidad, tiempo, estilo, habilidad, psicología y expresión que en pocas palabras “comunica” las sensaciones del cuerpo, producidas por las notas vibrantes.



Trasladándonos a una explicación más técnica para comprender porque la música nos hace bailar, se debe entender la función que ejerce el sentido auditivo, el cuál cumple dos funciones principales que son: oír y mantener el equilibrio.

La psicología explica, que escuchar música a volumen alto, nos traslada a una autoestimulación vestibular, es decir, el sáculo que forma parte del sistema vestibular de regulación del equilibrio, genera una hipersensibilidad a los sonidos, cuando éstos superan los 70 decibeles el oído interno recibe estas señales que a su vez producen los movimientos reflejos, en pocas palabras, esto es lo que nos hace bailar. Y podemos hacerlo en cualquier lugar, ya sea solos o acompañados, lo importante es permitir que la música invada cada una de nuestras células y que nos haga vibrar todas nuestras fibras.


En cuestión de salud, bailar permite descansar a la mente, no hay lugar para el pensamiento cuando estamos sumergidos en el placer sensorial del movimiento, si te lo permites tal vez se te olviden penas o tristezas, puesto que al interiorizar la música se crea una atmósfera de transformación única, se da paso a una dualidad entre el cuerpo y el alma. Cuando un “danzante” se entrega al ritmo de la música se puede leer en su rostro alegría.

El baile siempre ha sido parte de la cultura universal, es el mensaje interno que ha hecho danzar durante largos siglos en la historia a la humanidad en los rituales, ceremonias y fiestas que se han celebrado, el responsable es el sonido que nos invita al movimiento en cualquier lugar donde escuchamos las notas vibrantes de los ritmos que nos llevan a otro nivel inconsciente - consciente.

2 comentarios:

D dijo...

sabe una cosa y no se lo diga a nadie, que sea entre nos, yo no bailo...

casi siempre le saco la vuelta a esa comun forma de socializar.

pero sin duda me encanta la musica, y siempre esta ese movimiento sincopado de mi rodilla pa´bajo queriendo salir.

p.d. saludos gracias pro su visita

Anónimo dijo...

A todo le encuentras la explicación metafísica. Eres armonía, luz y al mismo tiempo un caos que no destruye, pero implota cada vez que otra persona te desequilibra, pero por weyes te tienen miedo, la neta una mujer como tú con esos pantalonzotes no debe andar con cualquiera. Por eso me caes re bien amiga, porque no te dejas y por ser tan luchona, auténtica y transparente como gasparín jejejejeeee.