abril 26, 2004

La incapacidad de "algunos" políticos...

*:Alter - Focus:*
La política es el arte de lo imprevisto y de lo improvisado. Es curioso constatar que nadie que esté en sus cabales entregaría los cuidados de su salud a quien no tuviese formación en medicina. En todos los campos del saber y del hacer, la competencia es proporcional a la formación. Sólo quien ignora la biografía de Van Gogh o de Picasso imagina que crearon obras inmortales solamente haciendo de los pinceles simplemente instrumentos de sus impulsos estéticos.

Ingenieros, panaderos, escritores, cocineros, analistas de sistemas y mecánicos, sólo consiguen éxito profesional si están bien formados. Pero, ¿cómo y dónde son formados los políticos?

Hay escuelas de sociología y de política, así como de administración pública. Sin embargo, concejales, diputados, senadores, alcaldes, gobernadores y presidentes de la República por lo menos en México, se convierten en responsables del destino de millones de personas sin ninguna exigencia de calificación para el oficio al que se dedican. Pueden ejercerlo aunque sean analfabetos, incompetentes o corruptos.

Si un candidato tiene una buena formación de su vida anterior, es posible que se convierta en un buen político, competente, honesto, audaz en la defensa de los intereses de la mayoría. Pero si llega al poder apoyado por intereses corporativos -de las empresas, de la banca o de la Iglesia- sólo un ingenuo puede esperar que se vaya a guiar por principios éticos. Su actuación vendrá dictada por los privilegios que le toca defender y ampliar, aunque eso signifique defraudar al presupuesto público, desviar los fondos de la salud y de la educación, profundizar el estado de miseria de la población de una región o del país.

Hay políticos que hacen tras los bastidores lo contrario de lo que prometen en los escenarios. Aunque no dejan de estar atemorizados por las antenas parabólicas, los micrófonos, las investigaciones de la prensa... aceptan propinas de bancos y de empresas, nombran a sus parientes para cargos públicos, hacen uso personal del dinero de la nación: viajes al exterior, fiestas, regalos...

Cuando en la televisión un político vacila al ser indagado sobre su salario y empieza a dar vueltas y vueltas sin responder claramente, eso es señal de que todavía estamos distantes de aquella transparencia testimoniada por el más íntegro y respetado político del siglo XX, Mahatma Gandhi.

Por su parte, los electores pueden dar una buena lección en las urnas: reprobar a los malos políticos y aprobar a los buenos. Sería bueno no olvidar que las promesas de la campaña electoral son como los productos de las ferias... no ienen garantía.

alter_focus@hotmail.com

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