El viento del este retorna,como el bumerang que se pierde de vista
y en su regreso,
se incrusta cercenando la yugular de la existencia.
Caótico entre las cortinas de seda
que acaricias y al mismo tiempo rompes violento.
La ventana no sabe si abrir o cerrar sus brazos.
Pasas y te vas despistado,
vienes y te vas pensando,
pero la espiral no ha cesado de repetirse,
mientras la quietud desolada
mira el trascender de la noche al día,
espera que vuelvas a despeinar esos rizos
que sólo atienden a tu llamado.







