*:Alter - Focus:*
Pese a los pesares, pese a los cansancios, pese a lo que haya sido para varios, la cena de la empresa para la que trabajo fue desestresante, al grado de que me quité mi collarín para ponerme a bailar como hace rato no lo hacía.
Fuera de la oficina, de la rutina que nos hace guardar silencio, mover las ideas-creativas y apresurar los dedos bailoteando sobre los teclados de las blancas mac, el ambiente se llenó de incógnita, expectativa y al final con los wiskys y los tabacos, todo fue sonrísa y armonía.
Mis dos jefes en los costados imitando la pose de Don Martín -al centro-, el velador que en cada desvelada que me toca pasar en la redacción del periódico, tolera mis cantos gregoriados a los que recurro para no dormirme y trabajar hasta el último respiro.
Nuevamente los jefes, con "el niño", Luis Carlos, el fotógrafo de esta casa editorial, hiper fresísima, pero es una excelente persona, no lo voy a negar.
El hada catatónica al centro, ojerosa-cansada-fregada-molida después del choque. No es que no tenga cuello jajaja, es el collarín que me asfixiaba. Mis adorados jefes.
Las niñas editoras con Richi e Ismael, como ven, son un verdadero desmadre...
La mesa de las autoridades jajajaja, no puede faltar en cada evento el "círculo rojo" y los demás. Yo, no soy parte de ninguno jajajaja.
Este par son dinamita pura...
Habráse visto al jefe bailando jajaja, por eso pasará a la historia...
Hay les dejo al ramillete de galanes de la empresa jajajaja...
La, la, la jajaja, no sé que carájos estábamos bailando, pero mi jefe no podía de dejar pasar la oportunidad de registrar un momento para el chantaje posterior, pero pues no hay bronca, ya tengo la "fotito" anterior jajaja.
El Vik, un gran amigo de esta redacción, siempre abriéndome los ojos para que no me vean la cara de pen...ja, jajajaja. Foto: Luis Carlos Layseca, Ana Soria, Antonio Vilanova.