Ser y no, así se percibía el aroma del viento una noche anterior, corrió en un laberinto que sólo tenía entrada, pero no salida.
Conforme pasaban las horas, la luz se extinguía, la oscuridad se acercaba con los espectros filtrados de los remanentes que había dejado enrollados en algún lugar, tan recóndito, que a veces parecía que se habían disuelto en la memoria.
El insomnio regresó más agresivo, pero la mañana devolvió la energía acelerada, para levantar ese cuerpo y emprender desde la tierra que la vio nacer.
En otro sitio, frente a rostros desconocidos, leyéndoles historias recreadas en su mente, en una banqueta envuelta por las cenizas del tiempo, buscaba con insistencia luz en sus ojos, pero en pocos la encontraba.
Perderse entre la vorágine, la regresó a su forma humana, comprendió que no tenía más alas, pero la generosidad de esta dimensión le anteló que retoñarían otras, como siempre ha sucedido en el recomienzo, pero ahora serán más grandes, por tanto más fuertes para planear cada vez más alto, cada vez más firme y por ende, con más equilibrio.
Fotos: las dos primeras Estrella Álvarez y la última, Ana Soria.
3 comentarios:
y tú desde cuando fumas linda?
Me agrada leerte más contenta, más vida y volátil. Pero lo que no me gusta es que fumes.
Me encanta esa manera de narrar la salida de la inexistencia al ser que vuela entre el todo. ¿cómo va la redacción de tu novela?.
Desde Madrid.
Que intensidad literaria Anie, no hablas mucho pero tus ojos brillan intensamente todo el tiempo pero etiendo que te desbordas en lo que escribes, pues dejame felicitarte, ese esfuerzo que comenzó con este blog, ya lo vi reflejado en la columna de tu periódico, alguna vez deberían deleitar a los demás con algo como esto.
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