Este era el Sub Comandante Marcos al que yo admiraba hace exactamente 2 años 6 meses cuando piso por primera vez la capital queretana, en medio de un escenario de "accidentes", la caravana que prometía llegar al Centro Histórico a las 10 de la mañana, nos hizo esperar hasta las 3:15 de la tarde y aún así insolados con la piel "jitomatoza" varios estuvimos pendientes. En mi caso porque tenía que hacer una crónica para mi clase de periodismo, a penas estaba en mi cuarto semestre de la licenciatura, pero además me mantuve firme porque en ese tiempo Marcos me parecía un líder de izquierda nato. Evocando su llegada: Lo primero que hizo al tomar el micrófono fue gritar: “¡ya llegamos Querétaro!”, la gente alardeaba “¡Marcos, Marcos!”. En el 2003 traía pleito casado con Ignacio Loyola Vera (hoy, Secretario Federal de SEMARNAT), después de pedir disculpas por el retraso de 5 horas con 15 minutos, no dudo en arremeter en contra del gober local diciendo: “Si supiera la historia, sabría que el Gobierno Conservador de Querétaro fue derrotado por un ejercito revolucionario como nosotros”, lo apodó también como “firulais Loyola” e incluso sacó un hueso dibujado en una hoja de papel, “que el firulais Loyola se lleve su hueso a chupar a otro lado” tras argumentar que hizo un dibujo en una hoja porque “Loyola era un Gobernador de Papel”. Al final del su discurso entonó al reguardo de su ejército, el himno Zapatista “Vamos, vamos, vamos, vamos adelante” que corearon la mayoría de los asistentes. Muchos jóvenes custodiaron los autobúses donde viajaban ellos y los "monos blancos". Era marzo 02, del 2003 cuando salieron de Querétaro rumbo a la ciudad de Michoacán en dónde se llevaría a cabo el “Congreso Nacional Indígena”, para continuar su recorrido que culminaría el 12 de Marzo en la Ciudad de México y la reunión con la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA), para iniciar el diálogo y con este los acuerdos de paz. Pero a 2 años, la "paz" no ha llegado, Marcos desapareció por un buen tiempo en la Selva Lacandona de Chiapas, en donde se enamoró de una periodista y hasta un hijo tiene, pero ha resurgido justamente en la plataforma de la próxima contienda electoral, atacando a quien se le pone enfrente, incluso hasta de AMLO representante de la izquierda en México, lo cual hace sospechar del verdadero sentido del movimento zapatista, que por cierto me ha decepcionado, parecía auténtico.
septiembre 30, 2005
*:Alter - Focus:*
Este era el Sub Comandante Marcos al que yo admiraba hace exactamente 2 años 6 meses cuando piso por primera vez la capital queretana, en medio de un escenario de "accidentes", la caravana que prometía llegar al Centro Histórico a las 10 de la mañana, nos hizo esperar hasta las 3:15 de la tarde y aún así insolados con la piel "jitomatoza" varios estuvimos pendientes. En mi caso porque tenía que hacer una crónica para mi clase de periodismo, a penas estaba en mi cuarto semestre de la licenciatura, pero además me mantuve firme porque en ese tiempo Marcos me parecía un líder de izquierda nato. Evocando su llegada: Lo primero que hizo al tomar el micrófono fue gritar: “¡ya llegamos Querétaro!”, la gente alardeaba “¡Marcos, Marcos!”. En el 2003 traía pleito casado con Ignacio Loyola Vera (hoy, Secretario Federal de SEMARNAT), después de pedir disculpas por el retraso de 5 horas con 15 minutos, no dudo en arremeter en contra del gober local diciendo: “Si supiera la historia, sabría que el Gobierno Conservador de Querétaro fue derrotado por un ejercito revolucionario como nosotros”, lo apodó también como “firulais Loyola” e incluso sacó un hueso dibujado en una hoja de papel, “que el firulais Loyola se lleve su hueso a chupar a otro lado” tras argumentar que hizo un dibujo en una hoja porque “Loyola era un Gobernador de Papel”. Al final del su discurso entonó al reguardo de su ejército, el himno Zapatista “Vamos, vamos, vamos, vamos adelante” que corearon la mayoría de los asistentes. Muchos jóvenes custodiaron los autobúses donde viajaban ellos y los "monos blancos". Era marzo 02, del 2003 cuando salieron de Querétaro rumbo a la ciudad de Michoacán en dónde se llevaría a cabo el “Congreso Nacional Indígena”, para continuar su recorrido que culminaría el 12 de Marzo en la Ciudad de México y la reunión con la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA), para iniciar el diálogo y con este los acuerdos de paz. Pero a 2 años, la "paz" no ha llegado, Marcos desapareció por un buen tiempo en la Selva Lacandona de Chiapas, en donde se enamoró de una periodista y hasta un hijo tiene, pero ha resurgido justamente en la plataforma de la próxima contienda electoral, atacando a quien se le pone enfrente, incluso hasta de AMLO representante de la izquierda en México, lo cual hace sospechar del verdadero sentido del movimento zapatista, que por cierto me ha decepcionado, parecía auténtico.
Este era el Sub Comandante Marcos al que yo admiraba hace exactamente 2 años 6 meses cuando piso por primera vez la capital queretana, en medio de un escenario de "accidentes", la caravana que prometía llegar al Centro Histórico a las 10 de la mañana, nos hizo esperar hasta las 3:15 de la tarde y aún así insolados con la piel "jitomatoza" varios estuvimos pendientes. En mi caso porque tenía que hacer una crónica para mi clase de periodismo, a penas estaba en mi cuarto semestre de la licenciatura, pero además me mantuve firme porque en ese tiempo Marcos me parecía un líder de izquierda nato. Evocando su llegada: Lo primero que hizo al tomar el micrófono fue gritar: “¡ya llegamos Querétaro!”, la gente alardeaba “¡Marcos, Marcos!”. En el 2003 traía pleito casado con Ignacio Loyola Vera (hoy, Secretario Federal de SEMARNAT), después de pedir disculpas por el retraso de 5 horas con 15 minutos, no dudo en arremeter en contra del gober local diciendo: “Si supiera la historia, sabría que el Gobierno Conservador de Querétaro fue derrotado por un ejercito revolucionario como nosotros”, lo apodó también como “firulais Loyola” e incluso sacó un hueso dibujado en una hoja de papel, “que el firulais Loyola se lleve su hueso a chupar a otro lado” tras argumentar que hizo un dibujo en una hoja porque “Loyola era un Gobernador de Papel”. Al final del su discurso entonó al reguardo de su ejército, el himno Zapatista “Vamos, vamos, vamos, vamos adelante” que corearon la mayoría de los asistentes. Muchos jóvenes custodiaron los autobúses donde viajaban ellos y los "monos blancos". Era marzo 02, del 2003 cuando salieron de Querétaro rumbo a la ciudad de Michoacán en dónde se llevaría a cabo el “Congreso Nacional Indígena”, para continuar su recorrido que culminaría el 12 de Marzo en la Ciudad de México y la reunión con la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA), para iniciar el diálogo y con este los acuerdos de paz. Pero a 2 años, la "paz" no ha llegado, Marcos desapareció por un buen tiempo en la Selva Lacandona de Chiapas, en donde se enamoró de una periodista y hasta un hijo tiene, pero ha resurgido justamente en la plataforma de la próxima contienda electoral, atacando a quien se le pone enfrente, incluso hasta de AMLO representante de la izquierda en México, lo cual hace sospechar del verdadero sentido del movimento zapatista, que por cierto me ha decepcionado, parecía auténtico.
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2 comentarios:
Estuve en el zocalo del DF cuando llegaron los zapatistas y en CU tambien y mas que a Marcos, admiraba el movimiento.
Hoy Marcos piensa que el es el movimiento.
Pues si, hoy me platicaba el Secretario de Seguridad Pública Municipal de Querètaro, que en la "euforia" cualquiera puede convertirse en "líder" quizás eso pasó con Marcos, quizás como joven requería de un referente revolucionario que encontré en él justamente... pasó el tiempo, aprendí cosas y hoy no lo es más porque veo más allá de lo inmediato que solo está en ese personaje que no muestra el rostro.
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