*:Alter - Focus:*
El miedo está ahí... en cada uno de los poros de nuestra piel, entre la suavidad y la fortaleza de nuestros sentidos; confundiéndose entre todos ellos: con la sorpresa del sonido y el asombro de la vista, con la amargura de la incertidumbre y la escalofriante textura de la duda. Ahí está el miedo, con cierto olor a rancio, a humedad, recordándonos siempre todo aquello que queremos olvidar.
El miedo normalmente lo identificamos como una sensación desagradable que en su máxima expresión puede llegar a paralizar, enmudecer, cegar... En fin, el miedo, cuando se convierte en terror, nos aniquila. Todos tenemos miedo y la mayoría de las personas se avergüenzan de sentirlo (a excepción de algunos que reconocemos como normales, como el miedo a la muerte, a la soledad...); sin embargo la sensación del miedo es indicativo de que estamos vivos y saludables.
¿De dónde viene el miedo? No lo sé, pero estoy segura que todos lo llevamos dentro.
La sensación del miedo viene de la profundidad de nuestro pensamiento, de la inseguridad y la experiencia desagradable, de la ceguera y la confusión, de lo desconocido y lo probable, del absurdo y la flaqueza... el temor, el pánico, el terror responde a las circunstancias de lo que estamos viviendo y altera la calma para hacernos reaccionar en momentos críticos. Aquel que identifica sus temores ya tiene un buen trecho del camino andado... Y tú... ¿A qué le temes?
alter_focus@hotmail.com